Hoy mi corazón late con una emoción distinta, porque dejo atrás los sueños de niña para abrazar los de mujer.
Cada paso que he dado me ha traído hasta aquí, y cada persona que amo ha sido parte de este camino.
Le pido a Dios que ilumine siempre mi vida, y prometo caminar con el corazón lleno de fe, gratitud y amor.
Valeria